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Xi tapa las grietas

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La ‘sucesión’ llevada a cabo en China la pasada primavera con motivo del XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) generaba notables expectativas por saber cuál iba a ser el camino escogido por el nuevo mandatario Xi Jinping, en el nuevo y complicado escenario con el que tendría que lidiar el país. A nivel externo, el nuevo ejecutivo debía cerrar filas en el campo económico, y a nivel interno, tapar las grietas que empezaban a hacer aguas en un sistema anquilosado en los flujos opacos de la corrupción encerrada en relaciones personales, en famoso guanxi.

La voluntad de evitar un cierre en falso del caso Bo Xilai ha evidenciado la urgencia del nuevo ‘politburó por hacer tabla rasa en el menor tiempo posible. Tal y como expresaba el reconocido sinólogo Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China, “es como si el juicio se orientara a lograr la suficiencia mínima para justificar una condena “ejemplar”, pero cuidando de no evidenciar el desenfreno de una elite oligárquica que al amparo de la presunta inmunidad de su posición se conduce en gran medida al margen de la ley”. La voluntad de la nueva élite del país parece encaminada a cerrar viejas heridas con el fin de evitar que el problema se extienda como una mancha de aceite.

A nivel internacional, China intenta ahora calmar los ánimos de los mercados internacionales, sabedores que el Gigante Asiático no genera los mismos dividendos que antes, y temerosos de que una posible pérdida de confianza se traduzca en una crisis de liquidez. Sin embargo, son las decisiones políticas y sociales las que están generando mayor revuelo en los medios internacionales. Sabedor de dicho impacto, el nuevo gobierno marca los tempos en función del mismo, a tenor de la elevada repercusión que tendrán dichas decisiones en el eco mediático. Un ejemplo paradigmático es la decisión de eliminar paulatinamente los campos de trabajo para la reeducación, un sistema de detención impulsado por Mao Zedong en los años cincuenta, el cual  permite a la policía encarcelar a un sospechoso sin necesidad de juicio. Hace años que se estudia eliminar dicha vía de castigo, considerada obsoleta y anacrónica, pero ha sido este año cuando Xi Jinping se ha comprometido a abolir el antiguo sistema conocido como liaojiao. La nueva coyuntura apremia, y es preciso dar señales de cambio a marchas forzadas, no se sabe si con verdadera voluntad de cambio, o simplemente para tapar las grietas antes de que sea demasiado tarde.

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Un comentario sobre “Xi tapa las grietas

  1. Son muchos los cambios que está haciendo el nuevo presidente Xi Jinping, todos para mejorar la vida de los chinos, pero también para mejorar su economía. En China en caso Bo Xilai no se habla en la televisión ni los periódicos, solo en los blogs, y eso al gobierno no le gusta…

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