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¿El bueno de Bo o el abuelo Wen?

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No podríamos decir que China está conmocionada por la reciente sentencia condenatoria a Bo Xilai, exalcalde de la localidad de Chongqing y hasta hace dos años uno de los líderes más influyentes del PCCh. Todo el país daba por hecho que el exlíder debería afrontar una sentencia lo suficientemente contundente como para servir de ejemplar pero lo bastante piadosa como para no echar más leña al fuego. Así pues, a nadie sorprendió que el Tribunal Popular de Jinan dictara cadena perpetua contra el ex máximo dirigente de la ciudad más poblada de China, acusado de cargos de soborno, malversación de fondos y abuso de poder. Lo que sí ha causado cierto estupor es la publicación de la sentencia a través del microblog oficial weibo de la judicatura, http://e.weibo.com/jinanzhongyuan, máxime en un momento en el que el Ejecutivo chino está redoblando esfuerzos para poner más puertas al campo en el mundo de Internet hasta el extremo paranoide de dictar penas de prisión para todo aquel que publique cualquier clase de ‘injurias’ contra el régimen (la primera víctima ha sido un chico de 16 años condenado a cárcel acusado de ‘provocar alboroto y causar problemas, recientemente liberado).

Sea como fuere, lo que mayor estupor provoca ahora en el Gigante Asiático es  precisamente cualquier resquicio que incite a la rumorología y el puro cotilleo -por algo la citada ley ‘antiblog’ ha sido bautizada en inglés como ‘anti-gossip’ (anticotilleo)-.

En este orden de las cosas, la declaración de Bo Xilai apelando a la Justicia (en mayúsculas) y advirtiendo que resistiría hasta el final, emulando a su padre, el emblemático dirigente Bo Yibo, que fue degradado y encarcelado durante la Revolución Cultural, puede convertirse en un quebradero de cabeza para Xi Jinping. De hecho, la decisión de presentar un recurso de apelación contra ‘toda la sentencia’ ya es un síntoma claro. Y se espera que haya más, posiblemente a través de esos múltiples blogs que tanto incomodan al Gobierno. Y es que el duro castigo a Bo Xilai es uno de los pocos salvoconductos que le quedan a Wen Jiabao, antiguo Primer Ministro de China, y uno de los máximos enemigos políticos del denostado dirigente. El ‘abuelo Wen’, como llamaban cariñosamente al septuagenario mandatario, era uno de los dirigentes más valorados por los chinos (igual que Bo Xilai) hasta que el diario New York Times destapó un complejo caso de corrupción y tráfico de influencias dentro y fuera de China que le llevó a amasar una enorme fortuna. Poco después de destaparse el caso el entonces Primer Ministro pronunció un terrible discurso purgatorio en el Parlamento chino, que por aquel entonces preparaba el esperado XVIII Congreso Nacional de la República Popular, situando en el ojo del huracán a un Bo Xialai que en aquel momento ya se había convertido en un cadáver político.  ¿Parecidos razonables? Juzguen ustedes mismos.

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Un comentario sobre “¿El bueno de Bo o el abuelo Wen?

  1. Solo imaginar que en España se pudiera castigar la corrupción con tanta dureza y habría que abrir nuevas instituciones penitenciarias… Por otra parte, la lucha contra los blogs es como poner diques al mar.

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