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La mano férrea de Xi Jinping

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La inminencia del Día Nacional de China, en el que se proclama el 64 aniversario de la República Popular, suele preceder de algún gesto político que sirva para afianzar la posición de liderazgo del Partido. Este año no podía ser menos, máxime siendo la primera efeméride del recién estrenado gabinete, con el Presidente Xi Jinping a la cabeza. El posible cierre en falso del caso Bo Xilai ya apuntaba maneras sobre cuál iba a ser el nuevo estilo del nuevo premier chino. La celeridad con la que se están produciendo los cambios organizativos en el Gigante Asiático (desde las trabas comerciales a la importación  hasta el endurecimiento de las condiciones de expedición de visados) responde solo a la voluntad del máximo dirigente de tomar el control de los puntos clave del tremendo buque antes de que sea demasiado tarde, pero el excesivo celo con el que se toman algunas de esas decisiones no hace sino destapar las vergüenzas de un régimen poco acostumbrado al exhibicionismo. El nuevo Ejecutivo pretende por igual castigar al que se propase en la red o a los hijos malcriados de los altos funcionarios del Partido, como el caso de Li Guanfeng, de 17 años, vástago de un famoso cantante y general de división del ejército chino, condenado a 10 años de cárcel acusado de un extraño caso de violación.

El último ejemplo de este vaudeville lo encontramos en la decisión in extremis de Pekín por hacerse con el control directo de CNPC, la mayor petrolera del país. La poderosa máquina de imprimir yuanes está ahora bajo la lupa del poder anticorrupción del Gobierno, y no hay día en el que no se produzcan ceses, dimisiones o incluso desapariciones, informa Isidre Ambrós en La Vanguardia.

El caso quedaría aquí de no ser por lo rocambolesco de algunas de sus secuencias, y es que, tal y como sucedió con el caso Bo Xilai, el caso CNPC podría derivarse en una historia propia de una novela de Agatha Christie. El último caso estrambótico, a la par que trágico, llegaba hace pocos días desde Chengdu, donde una alta ejecutiva de una de las grandes firmas proveedoras de la CNPC, Sichuan Star Cable, murió tras precipitarse al vacío desde un edificio de dicha ciudad. A pocos meses de su elección, el nuevo Presidente empieza a dar pistas sobre su modus operandi. Más allá del brazo tendido con el que algunos auguraban esta nueva era, la mano dura y el intervencionismo parecen estar haciendo mella en una nueva caza de brujas que hace recordar a fantasmas del pasado.

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